El impuesto al Sol

El impuesto al Sol

Hace unos días mi compañero Carlos me envió un PPS explicando muy claramente el “impuesto al sol” y decía así: Supongamos que nos encantan los tomates, pero hemos observado que los que se venden en las tiendas no nos gustan porque cada vez son más artificiales y, encima, no estamos de acuerdo con los métodos de producción por todo lo que implica. ¿Qué podemos hacer? Sencillo. Poner una huerta en el campo o en la terraza de casa y producirlos nosotros a nuestro gusto. Autoproducir y autoconsumir. Imaginemos ahora que tras plantar los tomates y estar a punto de recogerlos nos viene un inspector y nos dice que lo que estamos haciendo, además de ilegal, es insolidario. La razón que esgrime es que existen empresas que comercializan esos tomates y que al plantarlos nosotros les estamos haciendo la competencia y que debemos pagar un impuesto para contribuir a los gastos que dicha empresa genera al producir esos tomates. Encima, si decimos que eso es injusto nos tachan de insolidarios ya que, al no pagar ese impuesto, dicha empresa tendrá que venderlos más caros al resto de la gente. Conclusión: Culpable por no comprar tomates! Ahora imaginemos que un vecino del barrio abre un bar en nuestra calle, invierte una barbaridad en poner el bar a todo lujo y , claro, para recuperar lo invertido pone la consumición a un precio inaccesible para la mayoría. Como es lógico, no nos acercamos a ese bar y compramos las cervezas en el súper. De repente un día nos llega una carta en la que se nos exige el pago de un impuesto...
Pérdida derechos de acometida

Pérdida derechos de acometida

Hace más de 8 años que me muevo en el ámbito de las contrataciones eléctricas, pudiésemos decir que soy un “comparador humano” de ofertas y por esa condición “humana” voy más allá de los meros números. Detrás de cada contrato hay una situación, una necesidad, una persona o empresa, unas condiciones establecidas, una letra pequeña…….y todo ese conjunto sólo lo detecta un “humano”. En fin, me considero una asesora energética con ganas de asesorar y defender al cliente y no lo que ahora está de moda, es decir, el “asesor energético” que va a venderte una compañía en concreto y a engañar, bien directamente o bien omitiendo información crucial. La legislación es tan sumamente cambiante que hay que estar más que encima para ver las modificaciones, trasladarlas a las facturas de los clientes y lo más difícil, hacer que éstos lo vean aunque sólo sea borroso, porque normalmente se ve oscuro, muy oscuro. Hay diferentes campañas de asociaciones de consumidores y otros que intentan que la gente pague menos por la factura eléctrica que ya empieza a ser evidentemente impagable tanto por consumidores domésticos como por empresas y conste que de estas últimas nunca se habla en las noticias y también pagan el pato. Se lanzó una campaña de “bájate la potencia” en referencia a ese término fijo de la factura, normalmente sobredimensionado, y que pagamos todos los meses gastemos la luz o no. Es curioso que por miles de motivos (todos en contra nuestra) se decidiera que ese término fijo incrementase su precio descomunalmente (en algún caso y en tarifas que son generalmente de empresa subió un 152%...